Rossini, Vik Muniz, Mondongo, Elafur Oliasson, son apenas algunos de los artistas que han encontrado que hay una profunda conexión entre el acto de comer y
su propia producción artística. Los grandes museos del mundo también lo han entendido, estableciendo cafés y restaurantes que cada día crecen en la sofisticación de sus ofertas culinarias.
Ya sea inspirando platos que pasaron a la historia,
usando elementos de comida para realizar obras, o abriendo restaurantes, la relación entre arte y comida deja de ser nueva, pero no por eso deja de sorprendernos.
Los admiradores de Takashi Murakami encuentran
desde el año pasado en Bar Zingaro, en Japón, un espacio para degustar literalmente la floral marca
superflat del artista.
.
Pasión. Innovación. Inspiración. Puentes entre organizaciones culturales, sus públicos y sus patrocinadores. @lakulfas
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miércoles, 10 de junio de 2020
Arte y comida
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miércoles, 27 de mayo de 2020
Columna especial para el 55º aniversario de la Asociación Argentina de Marketing
2020: Un año inolvidable para las sensaciones y motivaciones de todo un planeta
Por Laura
Kulfas, especial para la Asociación Argentina de Marketing en su 55ºaniversario.
Y sí, pasó
volando y nos aterrizó encima un cisne negro gigantesco, con alas que se
extendieron de Wuhan a Buenos Aires en muy poco tiempo. Si en tiempos normales
las artes, en cualquiera de sus expresiones, nos ayudan a encontrar
inspiración y esperanza en el futuro, en tiempos difíciles se potencia su
importancia en el día a día de millones de personas que están encerradas en sus
casas y que están encontrando consuelo en las redes sociales.
Vivimos en un
mundo de consumidores que cada día desean y buscan nuevas experiencias, que
preferentemente superen las anteriormente vividas. Y el marketing cultural es
una gran herramienta para crear esas experiencias, reuniendo a marcas, artistas
y consumidores en torno a ideas inspiradoras y gratificantes. ¿Pero ante este aislamiento
que ya sentimos eterno, qué se puede hacer al respecto?
Museos, galerías, teatros, casas de ópera, centros culturales, empresas productoras de servicios, productos y contenidos culturales, artistas independientes, y colectivos artísticos en todo el mundo están trabajando a puertas cerradas mientras tratan de entender que está sucediendo y cómo retomar la normalidad en el corto o mediano plazo. Hay pérdidas incalculables, no sólo económicas, sino también de oportunidades de conexión con sus públicos y sus fans. El paso a la virtualidad de las redes no es un proceso sencillo para muchos, y quien sabe, tal vez determine el fin de aquellos que no logren adaptarse a esta realidad (que lejos de ser nueva, es cada vez más relevante).
Hay tres
protagonistas en el marketing cultural: Los creadores y productores de
contenidos artísticos, las marcas con las que comparten valores afines, y sus
públicos. Hoy, los tres posiblemente
estén enfrentando las mismas sensaciones: El
impacto ante lo repentino y desconocido, un pánico inicial ante una sorpresa
totalmente inesperada, la incredulidad ante un hecho tan disruptivo que nos ha
cambiado la vida cotidiana al 100%, el temor al futuro y la contracción de
actividades que tienen influencia directa en el futuro de todos. ¿Pesimismo sin
retorno, digno del guión de una nueva película distópica?
Por suerte,
pareciera que no es tan así. Muy rápidamente, los actores culturales se han
puesto a trabajar en aquello que saben hacer tan, pero tan bien: En ser
creativos e inspiradores. Museos de todo
el mundo, incluyendo algunos relativamente ignotos, ven crecer el interés en
sus colecciones gracias a los contenidos que suben a sus redes. Bailarines y
músicos, que deben practicar todos los días aunque los telones de los
escenarios estén cerrados, comparten su know-how
y arte de diferentes maneras atractivas para públicos cautivos y nuevos.
Pintores y escritores, escenógrafos y productores, por mencionar a algunos, se
mantienen online cerca de sus fans, y llegando a nuevos seguidores.
Una buena
pregunta en estos tiempos tan raros es si las marcas tomarán esta crisis como
una gran oportunidad para estar más
cerca de sus consumidores, aprovechando
las motivaciones que brinda la actividad cultural: Las artes inspiran, emocionan y apasionan;
educan, estimulan y nos desafían permanentemente; entretienen y divierten; construyen, preservan y ayudan; nos hacen conocer y entender a quienes son
diferentes a nosotros, nos tornan más tolerantes, nos ayudan a tomar mejores
decisiones, a colaborar y co-crear con otros, a diversificarnos y a ampliar
nuestros horizontes.
Estamos en
momentos para ser prácticos, aprovechando al máximo los recursos limitados que
todos tenemos ahora, pero también para
repensar nuestras estrategias de marketing con vistas al futuro post-Covid19,
de forma equilibrada y sustentable.
El pintor y
teórico del arte Wladimir Kandinsky escribió hace unos 100 años que una obra de
arte es hija de su tiempo y madre de nuestras emociones. En estos tiempos,
artistas en todo el mundo siguen dedicándose a lo suyo, bajo las más
complicadas circunstancias. El arte en todas sus formas nos inspira, educa,
desafía y une, sin importar en dónde estemos. El mundo artístico está
respondiendo a esta crisis sanitaria en formas antes nunca vistas. Si las
marcas que apoyan la actividad artística reafirman su apoyo, una vez superado
este inmenso e inesperado desafío global, los resultados seguramente
sorprenderán a todos. Porque al final, como bien mencionara muchas décadas
después de Kandisky el referente indiscutido en economía de la cultura, David
Throsby, “Pase lo que pase con la economía, las artes siempre estarán”.
Al
cumplirse los 55 años de la Asociación Argentina de Marketing, 2020 será sin
dudas un año inolvidable, porque tal vez el Covid19 logre que una nueva
creatividad nazca de lo impensado, fortaleciéndonos y logrando ese equilibrio
sustentable que todos ansiamos lograr.
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miércoles, 14 de febrero de 2018
Marketing Cultural en el 2º Congreso Latinoamericano de Publicidad 2018
Marketing Cultural: Artes y marcas reunidas para beneficio de públicos y consumidores
En Jean Jaures 932, Aula 1.10 de 16:30 a 18:30.
¡Los espero!
Toda acción de marketing que utiliza un producto o servicio cultural como vehículo de comunicación para difundir tanto una actividad cultural como la marca que la patrocina es una acción de marketing cultural. A través de valores compartidos, artistas y marcas pueden reunir, conectar e inspirar a los consumidores para un mundo mejor.
El miércoles 7 de marzo a las 16:30 presentaré una ponencia en la comisión de Marketing y Negocios en el 2º Congreso Latinoamericano de Publicidad 2018, una iniciativa conjunta de la Asociación Argentina de Publicidad y la Universidad de Palermo, Facultad de Diseño y Comunicación.
En Jean Jaures 932, Aula 1.10 de 16:30 a 18:30.
¡Los espero!
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domingo, 22 de octubre de 2017
Marketing Cultural: Realidad virtual, vehículos eléctricos, y una noche en la ópera (Parte 2)
Comparto hoy la segunda parte de este artículo.
Este artículo para la Asociación Argentina de Marketing puede leerse también haciendo click aquí.
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| (Foto: Cortesía Samsung Sydney Opera House) |
Las oportunidades de colaboración que existen entre las óperas y las marcas de prestigio son muchas. Tal como mencionara alguna vez la inolvidable María Callas, esa ópera que se mantenía en su corazón luego de terminada la función por largo tiempo, se asemeja al efecto que tiene sobre el espectador de cualquier edad vivir una experiencia operística, musical o de ballet de excelencia.
En estas
asociaciones entre dos organizaciones, una marca y una casa de ópera, no hay
dos, sino tres claros ganadores. Las marcas satisfacen a través de acciones de
marketing cultural sus necesidades de comunicación, posicionamiento y/o de
actividades para relaciones públicas, y las óperas generan más recursos
genuinos independientemente de sus presupuestos oficiales. El tercer ganador es
sin dudas el público, la comunidad, que tendrán la posibilidad de ver más y
mejores espectáculos, o de acceder a nuevos espacios culturales o a nuevas
propuestas educativas relacionadas con las óperas, por mencionar tan sólo
algunos beneficios.
La Ópera de
Paris y la Scala de Milán alquilan espacios para la realización de eventos
corporativos. La Royal Opera House ha establecido acuerdos de licencias para la
venta de indumentaria con las más importantes cadenas minoristas de Gran Bretaña,
y ha armado conjuntamente con agencias de viaje, paquetes turísticos
especiales. El Barbican de Londres va mucho más allá en su afán de organizar
experiencias inolvidables para sus clientes –no necesariamente espectadores-:
posee un departamento de planificación de eventos para empresas, y para
clientes particulares cuenta también con un área especial de wedding planning desde donde lo
asesorarán hasta el mínimo detalle para que su boda sea inolvidable.
En este
marco entrevistamos a María Victoria Alcaraz, Directora General del Teatro Colón
de Buenos Aires desde diciembre de 2015, para que nos cuente qué ofrece
concretamente el teatro a las marcas que deseen sumarse a lo que ella llama la
“Experiencia Colón”.
Pregunta-
Todos los grandes teatros líricos del mundo están ampliando las herramientas
que ofrecen a las empresas que las apoyan, pero ya no solamente en calidad de
auspiciantes sino como socios estratégicos. ¿Es esa una posibilidad en nuestra
realidad?
Respuesta-
Por supuesto. Pensar en las marcas que se nos acercan como socios más que como
sponsors es más interesante, porque nos permite establecer un diálogo y armar
con ellos planes a más largo plazo, con proyectos sustentables en el tiempo. Es
bastante común que se piense que los objetivos de las casas de ópera que suman
sponsors lo hacen con un criterio puramente comercial, pero nada está más lejos
de eso.
P- ¿Por
qué? ¿Nos podría dar algún ejemplo
concreto?
R- Claro,
estamos lanzando tres proyectos muy ambiciosos, que se relacionan con nuestra
misión como organismo cultural, pero que no suceden sobre nuestros escenarios.
Uno es un programa de giras por el interior y el exterior de nuestros cuerpos
estables. Otro es la creación de un nuevo programa de apoyo a artistas en
formación del Teatro Colón. Y el tercero y más ambicioso es la creación de
la Ciudadela Colón, espacios culturales en la zona sur de la ciudad, que albergarán
los talleres del Teatro que se podrán visitar, depósitos, espacios de
exhibición y un espacio gastronómico. Al asociarse con nosotros, el sector
privado, las empresas, podrán ofrecer a sus públicos lo que llamamos la
“Experiencia Colón”. Para esto buscamos a aquellas empresas que estén
interesadas en unirse a nuestro prestigio en proyectos a más largo plazo, y no
únicamente en un pequeño auspicio puntual con fecha de vencimiento a corto
plazo…
P- ¿Cómo
describe la “Experiencia Colón”?
R- Es la
experiencia de hacer sentir a los participantes que son parte de ese mismo
mundo que se disfruta en las óperas de Paris, Londres, Viena, Nueva York:
especial, único, artesanal y de excelencia. Que no puede ser logrado ni replicado en ningún otro lugar del país. Puede ser
que se inviten clientes a ver un concierto desde ubicaciones privilegiadas, y
que después participen de un cocktail en un espacio exclusivo. Que el staff
pueda hacer una visita guiada especial que incluya los talleres y salas de
ensayo y espacios que no se ven en las visitas habituales para todo público.
Que una unidad de negocios de una empresa haga el lanzamiento de un producto o
servicio en un ámbito majestuoso en uno de los edificios más imponentes del
continente. Que una marca celebre un aniversario importante con una gala
especial aquí… Que sean visibles en nuestras herramientas de comunicación, que
las hay de todo tipo. O el armado de una acción especial que diseñemos
conjuntamente con la empresa. Y al hacer esto, la empresa colabora para que
esos proyectos que mencioné antes se puedan financiar más rápidamente.
Programamos a artistas de primer nivel,
en un espacio magnífico con alcance internacional… todo esto también está a
disposición de las empresas que se alíen a nosotros.
Lejos del espectador contemporáneo ha quedado la Andrómeda
veneciana, con su entonces impensada forma de llegada al público de aquel
entonces (como mencionáramos en la primera parte de esta nota). Hoy, una marca
puede hacer concretamente que sus clientes se sientan parte de un mundo
formidable y fuera de lo común, a través de las variadas alternativas para sus
estrategias de marketing cultural que las casas de ópera ponen a su
disposición. Tal vez el caso más extremo sea el de la siempre inventiva Ópera
de Sydney, que ofrece una muy interesante alternativa para un regalo
corporativo verdaderamente inolvidable: Las empresas pueden ofrecer (a un
cliente clave, por ejemplo) una participación como extra en el coro en una
función de La Bohème, La Traviata
o Carmen. La experiencia
incluye vestuario, caracterización y peluca a medida, y una entrada para un
acompañante. La marca acerca la posibilidad de subirse a un escenario
legendario a una persona que no necesariamente sepa cantar, bailar o actuar,
pero que sin dudas grabará en su corazón la experiencia para siempre.
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jueves, 21 de septiembre de 2017
Taller de Autogestión y marketing para emprendedores culturales
En el marco
de Experiencia Emergente, en el Festival Ciudad Emergente en la Usina
del Arte, ayer brindé una charla sobre Autogestión y marketing para un grupo de emprendedores culturales. La capacidad creativa, la perseverancia, y el permanente deseo de superar las dificultades que surgen al desarollar una marca propia y única, o durante la toma de decisiones en cuanto a las formas de comunicarse con el público, o especialmente para lograr la financiación de proyectos, son algunas de las características de los emprendedores culturales.
Planificación, marketing, aspectos legales y búsqueda de recursos fueron algunos de los temas que compartimos con un lindísimo grupo de participantes compuesto por bandas de rock, "standapistas", bailarines y foodtubers. Elementos que serán clave a la hora de transformar un sueño en un proyecto concreto que inspire y emocione al público.
jueves, 15 de junio de 2017
Marketing Cultural: Cultura, artes y marcas - Una alianza mucho más natural de lo imaginado, a través del marketing experiencial
En un nuevo artículo para la Asociación Argentina de Marketing, entrevistamos a Maurizio Vanni, CEO de MViVa, consultora italiana especializada en la gestión de proyectos de marketing cultural y de las artes para clientes en ámbitos artísticos y empresariales. También puede leerse aquí.
simbiosis
Del gr. συμβίωσις symbíōsis 'vida en común', de συν- syn- 'sin-1' y βίωσις bíōsis 'modo de vivir'.
![]() |
| Foto: Cortesía Fendi |
simbiosis
Del gr. συμβίωσις symbíōsis 'vida en común', de συν- syn- 'sin-1' y βίωσις bíōsis 'modo de vivir'.
Hace
varios años que se estudian, proponen y aplican prácticas de marketing
emocional o experiencial, focalizadas en que los clientes de una marca logren
una conexión más profunda y genuina con ella a través de emociones provocadas en
el momento de realizar la compra de uno de sus servicios o productos. Y
al hablar de emociones, es inevitable pensar de inmediato en un mundo que
propone de modo orgánico un abanico de pasiones casi inabarcables: el de las
artes y la cultura. Es así que son cada vez más las empresas que desean aliarse
al prestigio y a ese mundo emocional que provee la actividad artística y
cultural. Hoy, la "experiencia del consumidor" y la
"innovación" suelen ser mencionadas a menudo por muchas empresas como
un gran factor de diferenciación y competitividad para sus negocios. Sin
embargo, sigue siendo a veces difícil definir concretamente en qué consiste esa
experiencia, a diferencia de la innovación, que pareciera ser más fácil de
explicar.
Dialogamos
con Maurizio Vanni, reconocido museólogo, crítico de arte, curador y docente
universitario, en su reciente visita a Buenos Aires en mayo de 2017. Es CEO de
MViVa, una consultora italiana especializada en la gestión de proyectos de
marketing cultural y de las artes para clientes en ámbitos artísticos y
empresariales.
Pregunta- ¿Qué es para Ud. el marketing emocional o
experiencial y cómo lo conecta con lo que las marcas buscan para sus
clientes... y para sus objetivos de negocios?
Maurizio
Vanni (MV) – Estamos viviendo uno de los momentos de transición más relevantes
de la historia, resultado de la crisis internacional que desde el 2008 viene
generando problemas en muchas empresas pequeñas y medianas. La crisis económica
es seria en Italia: el 70% de la población no puede mantener su standard de vida
anterior a ese año y el 40% no llega a fin de mes. En el resto de Europa la
situación no difiere: muchas empresas no lograron adecuarse a los nuevos
mercados y a mantener una nueva relación con sus clientes, aun proponiendo
estrategias diferentes a las del pasado. Es una crisis que pareciera ser de una
naturaleza antropológica, impregnada de un malestar que lleva a los individuos
a aislarse cada vez más en la indiferencia colectiva y a no tener esperanzas en
el futuro. Nace entonces una exigencia para modificar las estrategias y el
marketing, el mundo cambia de manera irreversible y aquello que conocimos
ya no existe más… lo que no significa que las cosas deban necesariamente
empeorar.
El
marketing no convencional (experiencial- emocional, relacional y de guerrilla)
se transforma en una estrategia que se inscribe perfectamente en este mundo,
brindándole al individuo la posibilidad de ser el protagonista absoluto de sus
propias elecciones. El estratega debe entonces considerar los cambios del
mercado globalizado sabiendo que la segmentación tradicional ya no funciona más
porque las personas son cada vez más dinámicas, informadas, volubles e
individualistas.
Las
nuevas formas de marketing, entre las cuales una de las más relevantes sin
dudas es el marketing experiencial o emocional, contemplan estos cambios y
transforman las posibles dificultades en oportunidades inesperadas. El secreto
es sencillo y consiste en escuchar y conocer al “nuevo consumidor” que quiere
una respuesta a sus necesidades, y que sus deseos sean reconocidos y reciban
una respuesta personalizada.
El
marketing emocional exalta las necesidades de los nuevos clientes de cualquier
producto porque prevé su participación activa y reactiva. El encuentro con las
emociones llega cuando comprendemos que se están verificando cambios profundos
en la sociedad y en las personas, con la pérdida de los puntos de referencia
tradicionales. La verdadera ventaja del marketing emocional está en proponerle
al público de referencia -definido, analizado y momentáneamente segmentado-
“su” producto ideal a través de modalidades que los involucren profundamente.
Y
estos son procesos que se encuentran naturalmente en las industrias culturales.
El resultado es interesante ya que se verifica un cambio en los deseos de las
personas, que pasan del “¿qué cosa me gustaría poseer que ahora no tengo”
hacia el “¿qué nuevas experiencias podría probar?”. Por primera vez en la
historia del marketing se habla de coeficiente emocional y experiencial,
conectado al estilo de vida y al pensamiento de la sociedad. Por esto la
simbiosis entre empresa y cultura es mucho más orgánica de lo que pareciera.
P- Una experiencia en un museo, en un teatro, o en un show
musical conllevan una respuesta emocional en el espectador. De qué modo esas
experiencias pueden ser usadas efectivamente por las empresas que buscan
acercarse más a sus clientes?
MV-
En el marketing convencional las empresas parten siempre del punto de vista del
gerente que exige resultados tangibles conectados a objetivos mensurables. En
estos casos, de hecho, el error más grande que podemos hacer es considerar las
formas estratégicas, conectadas a la cultura, como un “auspicio atípico”.
Recordemos que todo plan de marketing representa una inversión. Entonces, antes
de elegir un museo, un teatro o un evento artístico puntual, es clave conocer
los objetivos de la empresa, su mercado, el presupuesto del que dispone, y
sobre todo su target de interés. Solamente luego de haber definido estos
parámetros, entre otros, el especialista en marketing cultural puede
estructurar una estrategia fuertemente conectada a las artes para que sea
realmente funcional a los objetivos planteados.
De
hecho, las experiencias culturales pueden contribuir hacia un verdadero
conocimiento de las personas, produciendo lo que llamamos “trazos identitários”,
una impronta emotiva del acá y ahora que puede proveer indicadores de
participación multisensorial. El museo, el teatro, la galería, la ópera, un
show, entonces, pueden transformarse en una plataforma experiencial,
interactiva y funcional, pero solamente si la marca puede encontrar targets
preparados emocionalmente para las propuestas artísticas que se proponen allí.
En estos casos la cultura es un medio, y no un fin, pero obviamente este tipo
de alianza es también claramente ventajosa para la organización cultural
involucrada.
P- Y cómo se
pueden medir los resultados obtenidos de esas respuestas afectivas?
MV- Este marketing cultural
no convencional no está conectado a la venta de un producto sino a la creación
de una brand experience personalizada. Por ejemplo, existen en el
marketing experiencial cinco tipos de objetivos que pueden ayudar a reconocer e
identificar los trazos identitários de las personas que quiero
involucrar a través de una actividad cultural más o menos efímera: sense
(la multisensorialidad), feel (la evocación sentimental y de la
memoria), act (la interacción con otros), think (la participación
cognitiva e intelectual), y relate (la exaltación del trazo identitário). En la práctica, trabajando
para clientes nunca he logrado reunir a todos estos objetivos en una misma
plataforma experiencial, pero reunir a dos de ellos en función de los objetivos
planteados sin dudas ayuda a lograr resultados exitosos.
Como
con cada estrategia, también debemos medir resultados antes, durante y después
del plan de trabajo. Pero al tratarse de medir el coeficiente emocional y la
traza identitária, por
ejemplo, las metodologías de medición difieren en cuanto a las formas
tradicionales. Medir las emociones es el sueño de todos los analistas de
marketing no convencional que tienen la necesidad (muchas veces en tiempo real)
de verificar la respuesta “instintiva e interior” a una solicitud verbal,
acústica, táctil u olfativa. Hoy podemos observar y escuchar las respuestas de
nuestros cerebros a través de mediciones biométricas, como por ejemplo con el
uso de electrocardiogramas, y los resultados nos permitirían mejorar cada vez
más esas plataformas experienciales. El objetivo de los analistas es entonces
el de estudiar y entender los cambios en las personas a través de sus
respuestas cerebrales y emotivas. Por supuesto que siguen teniendo validez las
mediciones tradicionales conectadas con el customer satisfaction, así
como también aquellas relacionadas a parámetros midiendo (QUE MIDEN) reputación
e indicadores económicos.
P- Cree Ud.
que se puede traducir en resultados concretos y mensurables la aplicación de
una acción de "marketing cultural emocional"?
MV- La medición de los
resultados obtenidos (aumento de reconocimiento de identidad, reputación y
facturación) es lo único que permite que se establezca un lazo sólido, creíble
y duradero en el trabajo con los clientes. Cada estrategia de marketing
debe poder medirse para ser funcional a los objetivos propuestos.
P- Algunas marcas de consumo masivo apelan a la nostalgia, a
la ternura o a la provocación, como herramientas para atraer y fidelizar a sus
clientes. En el caso de marcas que deseen conectarse con públicos mucho más
específicos, las propuestas hechas a medida son normalmente la mejor solución
para comunicarse con esos targets. ¿Qué se puede hacer en ese sentido cuando
entran en juego por un lado, los objetivos concretos de negocios de una
marca, y por el otro, los anhelos creativos de un artista o las limitaciones
espaciales o institucionales de una organización cultural?
MV-
El marketing emocional/cultural no se concentra en el competidor o en el
producto,(;) no necesariamente pone en evidencia sus características técnicas o
la preciosidad de su diseño, pero elabora dimensiones experienciales conectadas
con la traza identitária de las
personas y de su estilo de vida. La plataforma experiencial debe recrear mundos
soñados y apreciados por esas personas porque representan y confirman su lifestyle.
Con una construcción experiencial personalizada se ponen en escena los
contextos ideales, sensoriales y también racionales, sugeridos por los propios
clientes, estableciéndose un pacto tácito: la marca promete una
experiencia participativa, divertida, original y emocionante, y los
partícipes perciben a la propuesta como tal. El marketing no convencional en
general se fortalece cuando el número de participantes no es masivo ya que crea
la posibilidad de crear relaciones hechas a medida, a través de una brand
experience que narra de manera emocional y estratégica eso que la
marca desea transmitir.
P- En un mundo cada vez más despersonalizado las marcas
tratan que sus clientes las tengan presentes a través de recuerdos personales
positivos. ¿Podría compartir alguna experiencia concreta en el que una marca
haya optado por desarrollar una acción de marketing cultural emocional y haya
logrado o superado los objetivos previstos?
MV-
Un buen ejemplo es la empresa metalúrgica toscana Recard SpA, fabricante de
maquinaria para la industria papelera. Luego de un período de excelentes
resultados, a partir del 2008, como la mayoría de las pequeñas y medianas
empresas italianas, ha visto decaer su facturación. Los propietarios nos
consultaron porque utilizamos la cultura y las artes en nuestras propuestas
estratégicas a nuestros clientes y porque muy especialmente necesitaban un
nuevo plan de marketing para lograr sus objetivos. Durante tres años de trabajo
conjunto involucramos a fotógrafos, actores, video artistas, diseñadores, músicos
y hasta un chef… realizamos videos emotivos, el storytelling para
comunicar los productos, un Open House que incluyó una exhibición fotográfica
especial, el montaje de una instalación artística y la edición de un catálogo
empresarial pensado como un libro de arte. Recard se asoció con el Museo de
Lucca, que se transformó en más de una oportunidad, en una preciosa plataforma
experiencial. La marca aumentó su credibilidad, logró renovar su portfolio de
clientes internacionales, mejoró su reputación, fortaleció su identidad, y
sobre todo, pasó de una facturación de 20 millones de Euros en 2008 a 30
millones en los últimos 3 años, con un pico de 35 millones en el 2015 y una
exportación de cerca del 90% de la producción. Conociendo los beneficios del
marketing cultural, la marca pudo concretar y medir (sus objetivos, a través de
diversas propuestas artísticas muy alejadas de las técnicas de marketing más
convencionales
Según el
diccionario de la Real Academia Española, por simbiosis se entiende la “asociación
de individuos animales o vegetales de diferentes especies, sobre todo si los
simbiontes sacan provecho de la vida en común”. En línea con otra definición ('Glosario de la ecología', Cases i Associats,
1996), "asociación de dos individuos de distinta especie en la que ambos
salen beneficiados", Vanni (quien está en etapas preliminares de apertura
de una subsidiaria de MViVa en Buenos Aires, en continuación a otra en
Corea) pareciera decirnos también que la biología no está tan alejada del marketing
cultural. Con el neuromarketing en alza como tendencia innovadora para estudiar
el comportamiento de los consumidores, que una marca haga vivir a sus clientes
una experiencia artística única e irrepetible es señal de que esta asociación
entre marca y arte funciona, y muy bien, para beneficio de ambas partes.
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