El Metropolitan Opera de Nueva York anunció que planea vender 2 inmensos murales de Marc Chagall, realizados en 1966, para enfrentar una delicada situación financiera (mientras un acuerdo por apoyo económico de Arabia Saudita no termina de concretarse).
Tasados en 55 millones de dólares, los murales permanecerán en su lugar ya que el comprador estará obligado a mantenerlos en su emplazamiento actual. Este hecho revela cómo las organizaciones culturales, ante la caída de ingresos, buscan aprovechar sus recursos patrimoniales propios para generar sostenibilidad.
Este "pensar fuera de la caja" significa encontrar fórmulas que permitan que el arte siga siendo accesible - como en este caso tan controvertido- mientras se lo explota de un modo impensado. (La idea no deja de ser una interesante variación sobre el concepto de "naming").
En un contexto global en el que cada vez más, el campo de la cultura se considera una frivolidad, no hay que olvidar que la actividad artística es una inversión en identidad, en desarrollo social y económico, y en el futuro. La responsabilidad de desarrollar recursos frente a las necesidades económicas puede convivir, siempre con el deber de preservar y de compartir la belleza que nos define como seres humanos. Y eso, es el arte, en todas sus disciplinas, variaciones, y formatos.
%20Instagram.png)
%20Instagram.png)